En 1919, Clara y Mateo Belmonte ganaron el encargo del Círculo del Reloj. El proyecto mezclaba salones, tiendas y viviendas, al modo de las casas grandes de aquella década, sin copiar un palacio concreto de otra ciudad.
El sótano guardaba una sala de esgrima y un gimnasio breve. La planta baja tenía lectura y comedor. La principal, el salón grande y los despachos. La terraza servía cenas de verano. Las viviendas empezaban más arriba y usaban la puerta de la Calle Hortelana.
La inauguración fue el 12 de mayo de 1927. En el solar había antes un obrador famoso por sus caldos y, en la esquina, un café donde se reunía un grupo literario sin estatutos. Esos datos están en el archivo de la casa, no en un folleto prestado.
Tres plantas se enlazan con una escalera imperial de piedra alrededor de un atrio rectangular. El vitral es del Taller Lumen. La torre, con chapitel de pizarra, marca el encuentro de la avenida con la calle lateral. En 2011 el salón acogió un acto civil del centenario de la avenida; después el edificio volvió a la hospitalidad.