Solo entran personas de 18 años o más. El documento debe estar en vigor y ser oficial. Una fotocopia no basta en la puerta del salón.
Podemos negar la entrada o pedir que alguien se retire por conducta violenta, acoso, juego en nombre de otra persona o negativa a cumplir el protocolo.
El derecho de admisión no se usa para discriminar por origen, lengua, sexo o creencia. Se usa para cumplir la ley y cuidar a quien está dentro.